En 2011, la policía de Gary, Indiana, acudió a una vivienda donde una familia afirmaba estar poseída. El caso fue documentado por medios locales y registros oficiales.
Uno de los oficiales declaró que vio a un niño caminar hacia atrás por una pared antes de caer al suelo sin lesiones.
El informe policial existe.
Los trabajadores sociales que visitaron la casa también reportaron fenómenos extraños: luces que parpadeaban, voces en habitaciones vacías, objetos que se movían sin explicación.
El caso fue investigado por autoridades y terminó con la familia abandonando la vivienda.
Algunos sostienen que fue histeria colectiva. Otros creen que hubo algo más.
El oficial que redactó el reporte pidió traslado poco después.
Años más tarde, cuando le preguntaron si exageró los hechos, respondió:
—Escribí lo que vi. Nada más.
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