Un cazador llegó a un asentamiento inuit cerca del lago Anjikuni, Canadá.
La aldea estaba vacía.
Casas intactas.
Comida aún en las ollas.
Armas abandonadas.
Supuestamente, más de 30 personas desaparecieron sin dejar rastro.
Algunas versiones mencionan tumbas abiertas y perros muertos por inanición.
Sin embargo, investigaciones posteriores cuestionaron la veracidad del relato original publicado en periódicos de la época.
¿Desaparición real o exageración periodística?
El debate continúa.
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