En febrero de 1959, nueve jóvenes excursionistas soviéticos emprendieron una travesía por los montes Urales, en una zona remota y extremadamente fría conocida como el Paso Dyatlov, nombrado así por su líder, Igor Dyatlov.
Eran estudiantes experimentados en senderismo de alta montaña.
Sabían lo que hacían.
Pero algo ocurrió durante la noche del 1 al 2 de febrero.
Semanas después, los equipos de búsqueda encontraron el campamento. La tienda estaba rasgada desde dentro, como si hubieran intentado escapar con urgencia. Las pertenencias estaban intactas. Zapatos, abrigos, equipo.
Algunos cuerpos fueron hallados a varios metros, descalzos sobre la nieve, en temperaturas que rondaban los -25 °C. Otros aparecieron más lejos, en un barranco cubierto de hielo.
Dos víctimas tenían fracturas internas extremadamente severas, comparadas por expertos con el impacto de un accidente automovilístico, pero sin heridas externas visibles. A una le faltaba la lengua y presentaba lesiones en la boca.
Durante décadas el caso estuvo clasificado por el gobierno soviético.
Las teorías incluyeron pruebas militares, radiación, pánico colectivo e incluso fenómenos desconocidos.
En 2020, la fiscalía rusa concluyó que una avalancha pequeña provocó pánico y desorientación fatal.
Aun así, el caso sigue generando preguntas en investigadores independientes y analistas forenses.
Fuente: Investigación oficial rusa (2020), archivos soviéticos desclasificados.
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