En enero de 2013, Elisa Lam, una estudiante canadiense de 21 años, viajó sola a Los Ángeles y se hospedó en el Hotel Cecil, un edificio con antecedentes de crímenes y muertes polémicas.
El 31 de enero desapareció.
Días después, el departamento de policía difundió un video de una cámara de seguridad dentro de un ascensor. En él, Elisa parecía comportarse de manera inusual: presionaba varios botones, miraba hacia el pasillo como si alguien estuviera allí y realizaba movimientos extraños con las manos.
El video se viralizó rápidamente.
Semanas después, huéspedes del hotel reportaron problemas con el agua: baja presión, color oscuro y sabor extraño.
El cuerpo de Elisa fue hallado en uno de los tanques de agua del techo.
La autopsia concluyó que murió por ahogamiento accidental, sin señales de agresión. También se confirmó que padecía trastorno bipolar y que no estaba tomando su medicación adecuadamente.
A pesar del informe oficial, el caso sigue generando teorías debido a las circunstancias del hallazgo y el comportamiento captado en video.
Fuente: Departamento Forense del Condado de Los Ángeles (2013), reporte policial LAPD.
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