El padre Gabriele Amorth fue exorcista oficial de la diócesis de Roma durante años. Afirmó haber realizado miles de exorcismos. Sus declaraciones están publicadas en libros y entrevistas.
En una de ellas relató el caso de un joven que comenzó a hablar latín antiguo durante una sesión. No lo había estudiado. Insultaba al sacerdote usando referencias teológicas precisas.
Amorth contó que, en cierto momento, la habitación se volvió helada y un crucifijo cayó al suelo sin que nadie lo tocara.
Muchos lo criticaron. Dijeron que exageraba.
Él respondió: “El demonio existe. Y actúa cuando se le permite.”
Hasta su muerte sostuvo cada palabra.
Quienes trabajaron con él aseguraron que después de ciertas sesiones sentían una presión en el pecho durante días.
No todos creen en posesiones.
Pero quienes estuvieron allí, jamás volvieron a dudar.
Fuente: entrevistas públicas y libros de Gabriele Amorth.
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